Como suele pasar cuando uno hace pronósticos sobre el
desarrollo de un partido de fútbol, me equivoqué.
Solo en parte, porque ni la Real ni el Atlético me han
sorprendido en sus habituales errores. Me ha llamado la atención
el equipo madrileño, porque la oportunidad que tenía
era tan evidente, que sólo su tétrica historia de
fracasos en momentos inoportunos lo puede explicar. Los regalos
que la defensa donostiarra suele hacer a sus rivales no han faltado
a su cita, pero los delanteros contrarios no han sabido abrirlos.
Feliz noche en Anoeta para los asistentes, que han visto a su
equipo ganar el segundo partido consecutivo, un año después.
Kovacevic aprovechó un gran centro de Savio en el minuto
7 de partido. Despiste en la banda derecha que el brasileño
no perdona, y otro error, dejar a Darko solo a 3 metros de la
portería. Después, un recital de fallos de los centrales
de ambos equipos, y los delanteros haciendo lo indecible para
no marcar goles. Pero todo tiene un límite, y Savio, a
6 minutos del final tuvo que marcar, porque él conserva
magia en su zurda. En esos momentos, el rival jugaba con 9 jugadores,
porque Luccin y Eller se autoexpulsaron con protestas que te llevan
al vestuario, normalmente. 50 puntos tiene el Atlético,
sólo con ganar hoy, y haber ganado en el Calderón
a la Real y Gimnastic en la primera vuelta, como marcaba el guión
entonces, estaría segundo, a dos puntos del Barcelona.
La Real cumple y pone a prueba a Levante, Celta, Atletic y Betis.
Grandes tormentas se aproximan por la zona baja.