Schuster al Valencia y Benítez al Madrid, al Barça…
No es un secreto que el Real Madrid busque nuevo técnico
para la próxima campaña. La no buena situación
del club y la manera de trabajar del actual entrenador Fabio Capello
sumado al clamor del aficionado domingo tras domingo pidiendo
la dimisión o destitución del italiano, ha llevado
a la directiva y al director deportivo Mijatovic a lanzarse en
busca y captura de un nuevo inquilino a quien alquilar la butaca
de entrenador del banquillo local del Santiago Bernabeu. El club
blanco ha especulado y barajado varios nombres de los que ha desestimado
algunos de ellos. Al final de la cursa parece haberse quedado
con tres candidatos: El alemán Bernd Schuster que actualmente
dirige al club madrileño del Getafe, el español
y ex entrenador del Valencia Rafael Benítez que es el encargado
de llevar al Liverpool y el portugués José Mourinho
que reside en Londres como técnico del Chelsea. Al parecer,
el portugués no quiere moverse de la capital inglesa ya
no solo por la oferta del Real Madrid que parece no acoplarle
al no querer darle la máxima potestad sobre el equipo,
sino también porque su situación en el club azul
es más que buena deportivamente, en la cuestión
económica no le va mal y la directiva londinense le otorga
todo poder sobre el equipo. Sin querer ya son dos los finalistas
que “aspiran” al puesto de nuevo entrenador de La
Casa Blanca. Tanto el técnico alemán como el español,
siguen los pasos de su colega portugués, José Mourinho,
en tener total libertad para decidir sobre los jugadores, fichajes
y demás menesteres más propios de entrenadores que
de directivos, tema que no gusta a los mandamases madridistas
copados de afán de protagonismo y ansiosos de poder de
decisión para “colgarse la medallita” cuando
algo sale bien y culpar al menos culpable de cuando algo o todo,
hoy por hoy, va mal.
Tampoco es un secreto que el Valencia C. F. busque sustituto
para una posible salida de Quique del banquillo de Mestalla. Es
muy bien sabido la mala y por qué no nula relación
que guarda con el director deportivo del club Amedeo Carboni.
La directiva está entre la espada y la pared ya que los
resultados con Quique están entrando dentro de las expectativas
y objetivos demandados al técnico madrileño desde
el día que éste firmó el contrato y prescindir
de él con el argumento de su mala relación con Carboni
es inaceptable y un muy mal motivo que incluso lleva a rozar,
y por qué no, tocar la cobardía. De todos modos
el club de la capital del Turia estudia un posible fichaje de
entrenador barajando también varios nombres, de los cuales
no han dejado de ser quimeras y posibles candidatos al cargo,
pero hay un nombre que suena con fuerza en el seno de la directiva
che y es también, casualmente, uno de los candidatos madridistas:
Bernd Schuster. El alemán ya sabe lo que es vivir en la
ciudad de Valencia aunque dirigiendo al otro club de la ciudad,
el Levante U. D.. Parece que el nombre de Schuster suene más
como entrenador merengue que como valencianista, pero el club
de Mestalla parece satisfacer algo que el club de la capital de
España no está dispuesto a otorgar, que es poder
absoluto en cuanto a jugadores, fichajes y demás, pero
entonces… ¿dónde entra el señor Amedeo
Carboni en estos planes si se le da poder absoluto al técnico?
La disyuntiva está latente y la directiva está metida
en un laberinto de difícil salida.
El ambiente en el F. C. Barcelona no es ni raro ni enrarecido,
simplemente es incalificable. Los jugadores no quieren hablar
con la prensa y el vestuario, e incluso la directiva, está
dividida en dos. Los resultados son satisfactorios y el equipo
es líder en la Liga, pero el juego y nivel sobre el césped
no está nada cerca del que se mostró las dos campañas
anteriores con la consecución de 2 Ligas y 1 Copa de Europa.
Se especula que el entrenador, Frank Rijkaard, tiene algo más
que palabras con algún club italiano de “alto standing”,
incluso se ha llegado a dejar decir y oír que volvería
al club que le vio triunfar como futbolista convertido en entrenador.
La entidad azulgrana dice desconocer la “noticia”
y no se pronuncia sobre un cambio de de ocupante del banquillo,
pero si el holandés decide marcharse, obviamente se verá
obligado a ello.
En definitiva, el protagonismo ha dejado de estar en el césped
y en los jugadores y ha pasado a centrarse en quienes dirigen
a las “estrellas futbolísticas” o lo intentan
al menos. El Real Madrid parece quedarse más con la opción
Benítez por más que quieran negar o hacer ver todo
lo contrario, aunque es el mismo obstáculo de poderes sobre
el equipo el que dificulta las negociaciones. El Valencia ya tiene
bastante con sus líos internos de querer y no poder o simplemente
no saber qué quiere, aunque sí es verdad que a Schuster
le seduce la idea de volver a trasladarse a la costa levantina
la próxima campaña. Habrá que ver qué,
cómo y por qué pasa con Quique y/o Carboni. El Barcelona
es una incógnita y cada día más: Rijkaard
no habla de su futuro ni la directiva tampoco del suyo. Claro
queda que hasta final de temporada o en pocas jornadas quedará
resuelto el tema sin descartar, lógicamente, la aparición
de nuevos nombres, nuevas ofertas y nuevos equipos.